
del 15 de agosto de 2025 al 18 de enero de 2026
August 15, 2025 through January 18, 2026
Museo José Luis Bello y González
Avenida 3 Poniente #302, Centro Histórico, Puebla, Pue. 72000.
“Cuando, por ejemplo, un hombre lleva un par de gafas que están tan cerca de él físicamente que “se apoyan sobre su nariz”, éstas están más alejadas de él en términos ambientales que el cuadro en la pared opuesta. Su proximidad suele ser tan débilmente percibida que pasa desapercibida.” –Martin Heidegger, El ser y el tiempo
“Si esta es la función de la cultura, y si el amor al arte es la marca clara de los elegidos, separando, mediante una barrera invisible e insuperable, a quienes han sido tocados por él de aquellos que no han recibido esa gracia, es comprensible que, en los más mínimos detalles de su morfología y su organización, los museos traicionen su verdadera función, que es reforzar en algunos el sentimiento de pertenencia y en otros el sentimiento de exclusión.” –Pierre Bourdieu, El amor al arte
De lo Bello a lo Invisible es una exposición de arte conceptual concebida por Francisco Guevara especialmente para el Museo José Luis Bello y González, en diálogo con la riqueza y diversidad de su acervo. Reúne cerca de 80 obras, entre piezas contemporáneas creadas ex profeso y objetos históricos seleccionados de la colección permanente, que se presentan por primera vez en un montaje que revela nuevas conexiones entre pasado y presente.


De lo Bello a lo Invisible responde a la exposición A Room of Her Own: The Estrado and the Hispanic World del Hispanic Society Museum & Library explora el estrado, un espacio doméstico femenino surgido en la España medieval que se extendió a las élites de todo el mundo hispánico, incluidas las Américas coloniales. Lejos de ser solo un lugar de ocio o confinamiento, el estrado funcionó como un escenario de sociabilidad, aprendizaje y exhibición de objetos de lujo —textiles, platería, cerámica, libros y pinturas— que reflejaban redes comerciales globales e influencias culturales tan diversas como la islámica, la europea, la asiática y la americana. Reuniendo más de 60 piezas, muchas de ellas mostradas por primera vez, la muestra revela cómo, dentro de las limitaciones impuestas por las normas de género, las mujeres de distintos orígenes ejercieron agencia y cultivaron identidad a través del coleccionismo y la decoración de estos espacios.



Vistos desde Puebla y México, varios aspectos de A Room of Her Own resultan sumamente problemáticos porque, aunque la exposición se plantea como una recuperación del estrado, pasa por alto —o trata de manera tangencial— las violencias y desigualdades que hicieron posible estos espacios y objetos. El estrado novohispano no solo era un símbolo de estatus femenino, sino también un nodo de acumulación de riqueza derivada de sistemas coloniales extractivos. Muchas de las piezas —platería trabajada con plata potosina, sedas y porcelanas traídas en el Galeón de Manila, textiles teñidos con cochinilla o añil— provienen de economías sustentadas en trabajo forzado de pueblos indígenas y afrodescendientes. La narrativa museográfica puede convertir estos objetos en emblemas de refinamiento sin confrontar de lleno el hecho de que su belleza material está íntimamente ligada a explotación, despojo y jerarquías raciales.



Es problemático el riesgo de reforzar una visión homogénea y elitista de la historia femenina, centrada en las mujeres con acceso a estos salones, invisibilizando a quienes producían, limpiaban o sostenían ese lujo desde fuera del marco de representación: indígenas, mestizas y esclavizadas que rara vez podían “ocupar” un estrado como dueñas. Desde Puebla, donde el trabajo textil indígena, la producción de cochinilla y la orfebrería alimentaron el consumo de las élites virreinales, esta omisión perpetúa un relato parcial que romantiza la intimidad doméstica sin cuestionar las estructuras de opresión que la sustentaban. En otras palabras, la exposición corre el riesgo de reproducir la estética del poder colonial bajo el pretexto de rescatar un espacio femenino. Es así como la cultura visual de las Américas, en particular la de México y Perú, ha estado cargada con el peso del significado representacional desde el primer contacto entre Europa y las Américas en el siglo XV. La flora y la fauna han sido explicadas y descritas, y sus habitantes caracterizados de manera reconocible tanto para públicos internos como externos. Pero sobretodo debemos considerar que lo domestico no solo es del interés del imperio sino es la última frontera que limita la libertad.




Pero que sucedería al devolverles esa mirada y de eso se trata esta exposición. Ver nunca es simple. No se trata únicamente de una recepción pasiva de estímulos visuales, sino de un proceso activo e interpretativo: un sistema operativo que estructura nuestra comprensión del mundo. Ver está moldeado por la historia, la cultura, la memoria y el poder; está condicionado por lo que se nos ha enseñado a reconocer y por lo que hemos sido entrenados a pasar por alto. Es una actividad de creación de mundo, donde la percepción nunca es neutral, sino que siempre está informada por el contexto, la ideología y la experiencia. Así como lo que vemos es una construcción, lo que no vemos —lo ignorado, borrado o vuelto invisible— es siempre profundamente político. La ausencia no es accidental; es un mecanismo deliberado que refuerza jerarquías, exclusiones y narrativas dominantes. Sin embargo, dentro de esa ausencia reside el potencial de ruptura, de reconfigurar lo posible.

De lo Bello a lo Invisible, reabre un espacio para repensar la responsabilidad histórica no solo a quienes nos miran desde fuera, sino también a quienes heredamos y reproducimos las estructuras que nos formaron. Traza una línea que conecta los colores extraídos del palo de brasil, la cochinilla y el añil; la plata; el gusto; y la extracción —sea colonial, neocolonial o neoliberal— que hizo posible su circulación. En este sentido, los textiles aparecen aquí como actos de resistencia y el coleccionismo como una forma de participación cívica hasta Palestina que en la exposición, entrelaza la conciencia con la historia de nuestra tierra y con la de quienes han resistido a lo largo de los siglos. Porque, como nos recuerda Audre Lorde, “nadie es libre hasta que todas y todos seamos libres”.

La exposición invita a aprender a ver “en la oscuridad”, como propone Nicholas Mirzoeff, significa percibir más allá y en contra de las formas de mirar que el colonialismo ha impuesto. Significa buscar lo que se ha mantenido oculto y devolverlo a nuestra mirada colectiva. Es una invitación a pensar que poner fin al régimen óptico del colonialismo no es únicamente un ejercicio de memoria o de relectura histórica: es un acto urgente de desmantelamiento de las formas en que el poder ha configurado lo que vemos, cómo lo vemos y el tiempo-espacio en el que lo enmarcamos. Significa evidenciar las tecnologías visuales, los puntos de vista únicos y las narrativas hegemónicas que han reducido la diversidad de miradas y han impuesto jerarquías sobre lo visible y lo invisible. Como plantea Nicholas Mirzoeff, percibir más allá y en oposición al colonialismo es “ver en la oscuridad”. Esa oscuridad no es ausencia, sino un espacio-tiempo fuera del alcance de la vigilancia constante, un territorio fértil para el vínculo y la conexión. Al adentrarnos en ella, dejamos atrás la disociación impuesta por las narrativas dominantes y nos acercamos a modos de percepción que no responden a la lógica extractiva ni al orden impuesto por la historia oficial.




Ver en la oscuridad implica cuestionar y hacer visible aquello que la perspectiva del colonialismo blanco de asentamiento mantiene oculto. Lo “oscuro” se sitúa más allá del alcance limitado de la mirada centralizada, y es precisamente allí donde podemos imaginar otros futuros y rehacer nuestras relaciones con el pasado. “De lo Bello a lo Invisible”, es una invitación a entrar en ese espacio, a mirar con una atención renovada, y a reconocer que lo que ha sido relegado a las sombras no es vacío, sino potencia: potencia para resistir, para reconstruir y para devolver a la belleza su dimensión de verdad y justicia. Al recorrer estas salas, les propongo que se permitan habitar esa oscuridad como un acto de responsabilidad histórica y de amor radical hacia la tierra, hacia los pueblos y hacia las historias que, aunque ocultas, siguen vivas y reclamando ser vistas. Porque en ese gesto de ver más allá de lo visible, quizás encontremos el inicio de nuestra libertad compartida.





De lo Bello a lo Invisible
La muestra entrelaza saberes materiales y simbólicos mediante una cuidadosa selección de obras que incluyen pinturas, textiles, objetos con plumas, platería, tintes naturales y maderas preciosas. Entre estos destacan el añil, la cochinilla y el palo de brasil: tres pigmentos de profunda carga histórica, que evocan tanto tecnologías de las Américas como la compleja red de explotación y comercio que definió la era colonial. Estos colores —intensos, persistentes, vivos— no solo tiñen los objetos, sino también la memoria inscrita en ellos, reactivando historias de resistencia, apropiación y poder.

Ver no es un acto neutral. Es una forma de interpretar el mundo, influida por la historia, la cultura y el poder. No solo miramos: aprendemos a reconocer ciertas imágenes y a ignorar otras. Lo visible, entonces, no es una evidencia, sino una construcción. La ausencia también comunica. Lo que se borra o se oculta sostiene silencios, exclusiones y jerarquías. Pero en esa omisión puede abrirse una grieta: un lugar desde donde imaginar otras formas de mirar y de habitar el mundo. Ver no es solo observar: es encontrarse. Entre cuerpos, memorias, tecnologías e instituciones. La visibilidad se negocia y se comparte; es un terreno en disputa que revela tanto lo que está presente como aquello que ha sido sistemáticamente dejado fuera.


Cada pieza en la exposición está diseñada para invitar a “ver más allá de lo visible”, a reconocer las capas de conocimiento, memoria y espiritualidad que habitan los objetos. Las obras contemporáneas, creadas con técnicas tradicionales y actuales, dialogan con el pensamiento mesoamericano, la historia del coleccionismo, el rol de la mujer como guardiana del saber, y las formas contemporáneas de mediación cultural. En este encuentro, la imagen no es solo un objeto de contemplación, sino una herramienta para imaginar futuros más plurales y conscientes.





De lo Bello a lo Invisible propone una mirada crítica sobre lo que ha sido sistemáticamente invisibilizado: lo que no encaja en los cánones hegemónicos de representación. A través del color, la materia y la forma, la muestra restituye dignidad a otras formas de presencia, desplazando el foco hacia sensibilidades históricamente marginadas. El recorrido culmina en un estrado ceremonial, inspirado en los espacios domésticos novohispanos donde se celebraban los saberes femeninos y el arte del convivio. Este estrado —erigido como un altar horizontal— reúne una constelación de objetos votivos, textiles rituales y artefactos sensoriales, proponiendo un espacio de contemplación activa. No es un punto final, sino una plataforma simbólica desde donde imaginar nuevas formas de ver, sentir y habitar el mundo. Más que una revisión del pasado, esta exposición es una invitación a volver a mirar: a hacer visible lo que ha permanecido oculto, y a reconocer en el acto de ver una forma de justicia.



El Museo Bello alberga una colección diversa y transcontinental de más de 3,000 piezas —pintura europea y mexicana, talavera, arte plumario, porcelana asiática, cristalería, instrumentos musicales, marfiles y relojes— dispuestas en salas que conservan su ambientación original. Este conjunto refleja el espíritu cosmopolita del coleccionismo decimonónico y ofrece una ventana privilegiada para comprender cómo, a través de los objetos, se modelaron imaginarios culturales y visuales en el México del siglo XIX.



Más allá del gusto personal, coleccionar fue también una forma de ordenar el mundo: una práctica cívica atravesada por las tensiones del comercio global, el pensamiento ilustrado y los procesos de construcción nacional. La presencia de piezas provenientes de Asia, Europa y América da cuenta de una temprana globalización iniciada en los siglos XVI y XVII, cuyos circuitos materiales impusieron nuevas jerarquías y definieron lo que se consideraba valioso, bello o civilizado.
En este contexto, el acervo del museo puede entenderse como una expresión de soberanía simbólica: una visión de país que no se define por el aislamiento, sino por su capacidad de integrar saberes diversos. La colección propone una idea de México forjada desde la mezcla, pero también desde la elección crítica de aquello que se quiere preservar, mostrar y heredar. Así, el Museo Bello no solo custodia objetos, sino también relatos sobre cómo mirar el mundo y cómo imaginar un lugar propio dentro de él.
ACTIVIDADES EDUCATIVAS
- VISITAS GUIADAS
- CONVERSATORIOS
- CONFERENCIAS
ARQUETOPIA
Arquetopia is not a museum or cultural center, nor is it a house for art. It is an unconventional space of disruption that centers mobility as the origin of the ethical problem and violence in the processes of artistic production, especially in Mexico and Peru. Its programs draw from diverse global knowledge and experiences, creating intersections to challenge perspectives and ways of seeing, particularly those that prioritize beauty over thought, aesthetics over responsibility, or irony over awareness.

On its 15th anniversary, Arquetopia positions itself as the anti-residency, distancing itself from the exploitation that art often promotes and reimagining the artist as an agent of change. However, an agent of change is not the creative genius inspired by nature, nor the one who views social changes with suspicion, only to benefit from its abstraction and representation. Rather, they are the persons who daily seeks new forms of coexistence without losing sight of the injustices occurring around them.
This compels us to recognize, that the only viable path is the anti-colonial one, rooted in reciprocity and collaboration, challenging relationships between class, geography, and species, and consistently referencing colonialism while actively opposing neo-imperialism. Community must be understood as more than a place to visit or an extension of landscape, and under no circumstances can it be evaluated or rated based on customer satisfaction. Reciprocity entails questioning ourselves critically while extending a hand generously to walk together into the unknown.
This is how Arquetopia celebrates its fifteenth anniversary, reaffirming its commitment to remain a critical, dynamic, and creative space where ethics always take precedence and the responsibility to challenge racism, sexism, and classism is shared with artists.
Are you interested in collaborating? Contact us here http://www.arquetopia.org/
ARQUETOPIA
Arquetopia no es un museo o centro cultural, ni tampoco una casa para el arte. Es un espacio inusual de interrupción que centra la movilidad como origen del problema ético y de la violencia en los procesos de producción artística, especialmente en México y Perú. Sus programas se nutren con diversos conocimientos y experiencias globales, creando intersecciones para cuestionar posiciones y formas de ver, especialmente aquellas que privilegian la belleza sobre el pensamiento, la estética sobre la responsabilidad, o la ironía en favor de la ignorancia.

En su XV aniversario, Arquetopia se asume como la anti-residencia, distanciándose de la explotación que a menudo el arte promueve y reimaginando al artista como agente de cambio. Sin embargo, el agente de cambio no es el genio creativo inspirado por la naturaleza, ni aquel que observa los cambios sociales con suspicacia para finalmente beneficiarse de su abstracción y representación. Más bien, es aquel que día a día busca nuevas formas de coexistencia sin perder de vista las injusticias que ocurren a su alrededor.
Esto nos obliga a reconocer que el único camino viable es el anti-colonial, el de la reciprocidad y la colaboración, desafiando las relaciones entre clase, geografía y especie, y haciendo continuas referencias al colonialismo mientras se opone activamente al neo-imperialismo. Comunidad debe entenderse como algo más que un lugar que se visita o una extensión del paisaje, y bajo ninguna circunstancia puede ser evaluada o calificada en función de la satisfacción del cliente.Reciprocidad implica cuestionarnos con una mirada crítica mientras extendemos la mano con generosidad para caminar juntos hacia lo desconocido. Así es como Arquetopia celebra su decimoquinto aniversario, reafirmando su compromiso de mantenerse como un espacio crítico, dinámico y creativo donde la ética siempre tendrá prioridad y la responsabilidad de cuestionar el racismo, sexismo y clasismo en el arte continuará siendo compartida con los artistas.
¿Te interesa colaborar? Contáctanos aquí http://www.arquetopia.org/
EMBASSY PROGRAM ARQUETOPIA
Con motivo del XV aniversario Arquetopia en colaboración con el Gobierno de México y a través de sus Embajadas y Consulados, así como diversas instituciones, nuestra fundación inaugura un programa muy amplio de exposiciones itinerantes con temas críticos para llegar a diversos público, que serán presentadas en diversas sedes internacionales incluyendo:
“Treasures of Adverse Possession” 2025-2027
- Estados Unidos
- Consulado General de México en los Ángeles
- Consulado General de México en Sacramento
- Consulado General de México en Phoenix
- Consulado General de México en Atlanta
- Consulado General de México en Raleigh
- Consulado General de México en New Brunswick
- Türkiye
- Consulado General de México en Estambul
- México
- Centro de las Artes San Agustín, Oaxaca
- Brasil
- Museu Historico Nacional / Consulado de México en Río
- Nigeria
- Embajada de México en Nigeria
FRANCISCO GUEVARA | ARTISTA Y CURADOR

Artista visual, curador, académico independiente y fundador de Arquetopia Residencias Artísticas Internacionales con sede en México, Perú́ e Italia. Su experiencia abarca más de 20 años de proyectos artísticos internacionales, curaduría y docencia, así́ como múltiples exposiciones colectivas, individuales y ensayos. Su especialidad es la historiografía del arte y la ética levinasiana aplicada al diseño de proyectos artísticos transculturales, así como el análisis de la corporalidad en las prácticas artísticas contemporáneas.
Como artista visual, Guevara investiga la pregunta ética en la imagen a través de la construcción histórica de los procesos de diferenciación, específicamente la modernidad, el colonialismo y los fenómenos ideológicos que informan la producción filosófica del conocimiento dominante. Su práctica incluye una amplia gama de medios artísticos e históricos, como pintura orgánica, gráfica, orfebrería, arte plumario, e instalación. Desde 2009, Guevara es codirector ejecutivo de Arquetopia, fundación que promueve el desarrollo y la transformación social a través de programas educativos, artísticos y culturales.
Aquí puedes descargar el catálogo
2 thoughts on “De lo Bello a lo Invisible”